Inventar instituciones ante el desastre

Las catástrofes no son novedad para los chilenos. Históricamente la sociedad y el estado han elaborado respuestas creativas ante los sucesivos terremotos del siglo XX.

Inventar instituciones ante el desastre

Inventar instituciones ante el desastre

El terremoto devuelve a cada uno su valor real”, decía el cronista chileno Joaquín Edwards Bello (1887-1968). Estas catástrofes, al poner en evidencia nuestras más ocultas falencias, dan la oportunidad de elaborar  respuestas creativas. En Chile, cada gran sismo moderno ha ido acompañado de algún importante desarrollo institucional.

Tras el terremoto que asoló a Valparaíso en 1906, se creó el Servicio Sismológico, cuya primera estación fue ubicada en el cerro Santa Lucía, en pleno centro de Santiago. Su primer director fue el experto francés Fernand de Montessus de Ballore, quien contratado por el gobierno se constituyó en el pionero de la disciplina en el país.

Luego del sismo de Talca de 1928, el gobierno de Carlos Ibáñez reaccionó con el envío  de un proyecto de ley para reglamentar el diseño sísmico de los edificios. Desde 1935 comenzó a regir, en esta línea, la Ordenanza General de Construcciones y Urbanización. Así, Chile seguía el camino trazado por Estados Unidos, Japón y Nueva Zelanda y ese  temprano ingreso en el grupo de países con mayor desarrollo antisísmico hizo que las nuevas construcciones estuviesen mejor preparadas para soportar desastres. Las normas de edificación antisísmica se han ido perfeccionando según estándares internacionales y en los episodios telúricos de 1985 y 2010 han mostrado su eficiencia.


A raíz del terremoto de Chillán de 1939, el presidente Pedro Aguirre Cerda creó la Corporación de Fomento (Corfo), que operó como espacio institucional para la colaboración de los ámbitos público y privado. Se trataba de promover las bases para el desarrollo industrial, lo cual requería un gran esfuerzo conjunto. El terremoto de Chillán con sus 30.000 muertos se erigió como la dramática oportunidad para esta decisiva institución.

Tras el gigantesco terremoto de Valdivia de 1960, el gobierno de Jorge Alessandri reetiquetó el Ministerio de Economía y Fomento como de Economía, Fomento y Reconstrucción, otorgándole una función permanente para el Chile de los grandes desastres naturales.

De la misma matriz y con la convicción de que las zonas afectadas nunca más quedasen aisladas, surgió la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel), firma que fue privatizada en tiempos del régimen militar, con lo cual perdió su objetivo fundacional.

Después del terremoto de la zona central de 1965, el Presidente Eduardo Frei Montalva creó la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi). Otros efectos positivos de ese sismo fueron el establecimiento de la facultad presidencial de determinar “zona de catástrofe” para agilizar la  ayuda a la comunidad. Se regularon también las normas legales sobre “muerte presunta” y se definió el concepto de “damnificado”.

A raíz del movimiento telúrico que castigó la zona central en 1985 y que dañó especialmente muchas viejas edificaciones de la capital, se creó la Corporación para el Desarrollo de Santiago. Ésta se constituyó como una entidad privada cuya preocupación principal se centró en la revitalización y repoblación de un centro urbano capitalino que arrastraba muchos años de decadencia. En 1986, comenzó el perfeccionamiento de la  técnica de aislación sísmica que en Chile se aplicó como norma en 2003.

Este país siempre ha estado orgulloso de sus instituciones. El escritor venezolano Mariano Picón Salas acuñó la expresiónChile o la aspiración al orden”. Por su parte, el ensayista uruguayo José Enrique Rodó, hace un siglo, ya reconocía como característica de este pueblo unavoluntad que construye, que organiza, que legisla, que gobierna”. Les toca a los habitantes de este territorio sufrir el ataque habitual de la naturaleza que todo lo destruye y lo desordena. A lo largo de la historia, las respuestas institucionales que estos episodios han generado, demuestran esa aspiración- proyectada institucionalmente- en el tiempo, a ordenar lo que en cualquier momento puede ser desordenado.

¿Cuál será la institucionalidad que resultará del terremoto y los maremotos del año fetiche 2010? No sabemos aún la respuesta, pero en la radicalidad de los desafíos de estos días y estas semanas se están gestando, sin duda, decisiones con gran carga de futuro.

~ by acercadechile on March 10, 2010.

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